Argentina

“La Guerra del Fracking”, más campaña electoral que documental fehaciente

25 Oct , 2013
Martín Míguez (Redacción ShS)  

El cineasta Fernando ‘Pino’ Solanas se adentró en el debate instalado a nivel mundial con la presentación de “La Guerra del Fracking”, publicado desde la red social Youtube. El documental recobra opiniones que rechazan la técnica de explotación de hidrocarburos no convencionales pero, en general, quienes ya la vieron coinciden en señalar la carencia de argumentos.

La nueva película del candidato a senador por la Ciudad de Buenos Aires posee más referencias a la actividad militante de su partido Proyecto Sur que a estudios comprobados sobre el impacto ambiental de la técnica.

En este sentido, se mantiene una línea que cuestiona sistemáticamente la política energética del Gobierno Nacional y emana reiteradas referencias al rechazo de Solanas a la privatización de YPF y Gas del Estado, narradas en su trabajo anterior “Memorias del Saqueo”.

Así, con ausencia de datos específicos e información certificada, -elementos fundamentales de un buen documental- el audiovisual pre elecciones de Solanas se queda en la denuncia y el partidismo.

 

Cambio climático
Las frases hechas de siempre, que se puede escuchar en cualquier marcha ‘anti fracking’ de diferentes partes del mundo, tienen un lugar privilegiado en el film. Se argumenta que la explotación de hidrocarburos es el principal impulsor del cambio climático, fenómeno que se agravaría con el aumento en las reservas de crudo fruto del perfeccionamiento y la aplicación de la estimulación hidráulica a nivel global.

Esta afirmación de Solanas choca de lleno con las explicaciones de Joseph B. Lassiter, experto de Harvard Business School, quien asegura que el ‘fracking’ podría ayudar a reducir el cambio climático gracias a su impacto sobre el precio de hidrocarburos. Lassiter explica que la explotación del shale tiene como correlato el abaratamiento de  los costos mundiales del gas natural, lo que lleva a que -tal como ocurre en los EE.UU.- las centrales termoeléctricas de generación de energía abandonen el carbón y lo reemplacen por gas, logrando una producción más eficiente y menos contaminante por las menores emisiones de dióxido de carbono. El especialista Lassiter puntualiza:

“El shale gas ha generado una tonelada de grandes empresas, y la diferencia de costes de la ‘energía limpia’ contra el carbón se ha reducido a causa del shale gas (…) Mucha gente dice, ‘pero no, eso no es energía limpia’. Bueno, yo digo que si una planta de gas tiene menos emisiones que una planta tradicional de carbón, es al menos una energía más limpia, y nos consigue más tiempo para encontrar  una alternativa a las emisiones de carbono”.

Para reformar este argumento y mientras las críticas al ‘fracking’ se pregonean, la Agencia de Protección del Ambiente (Environmental Protection Agency) de EE.UU. informó que su país -principal productor de hidrocarburos no convencionales- logró reducir 10% la emisión de dióxido de carbón a su nivel más bajo desde 1994.

Estos hechos -ignorados por completo en el documental de Solanas- llevaron ya a lo que muchos estudiosos resaltan como una paradoja en términos ambientales: mientras que Estados Unidos, país que no adhirió al Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático,  está logrando reducir progresivamente sus emisiones de CO2 gracias a la mayor producción de gas, países europeos que sí suscribieron al acuerdo ven cada vez más difícil lograr sus objetivos.

Esta realidad pone en evidencia que “La Guerra del Fracking” responde a una postura encerrada en el ‘ecologismo sordo’ que reproduce términos marketineros y slogans ambientales sin analizar las diferentes aristas que están en juego en el desarrollo global.

¿Condena o bendición?
Por otra parte, el film dice que la historia del ‘fracking’ es la “historia del fracaso de la política energética” en Argentina,  cuando mundialmente se lo presenta como  una oportunidad única para revertir el déficit de las naciones, postura a la que adhiere su compañero de formula electoral, el economista Martín Lousteau, quien afirmó que los reservorios de shale de Argentina son “una bendición” para el país.

Solanas se refiere a la fractura hidráulica como un método “experimental” mientras que investigadores argentinos reconocen que la técnica “ya ha sido probada con éxito”  suficiente como para encaminar a EEUU a su independencia energética.

El mismo  Félix Herrero, expresidente de la Central Hidroeléctrica de Yacyretá y miembro de Proyecto Sur, reconoce en el documental que el crecimiento de la producción de hidrocarburos le permitió al país de Norteamérica desligarse de proyectos en medio oriente que le implicaban participar en conflictos bélicos. Sin embargo se esfuerzan, por mantener una visión maniquea del fenómeno al presentar el desarrollo de los no convencionales como “una guerra” con posiciones irreconciliables  en el que las petroleras son el bando ganador a costa del resto de la Humanidad.

Ignorando los resultados positivos del ‘fracking’ en los países del norte de América, Solanas invita a emular el modelo europeo y resalta que la técnica fue prohibida en Francia y otros lugares del viejo continente, pero sin especificar cuáles son.

Lo cierto es que esta afirmación es cada vez menos cierta. Día a día los principales periódicos de Europa revelan cómo sus naciones, que en primera instancia rechazaron la técnica, hoy debaten en el seno de la Unión proyectos tendientes a  flexibilizar las regulaciones para no quedarse afuera de la revolución del shale.

 

Catástrofes ambientales
Una de las características más notorias del documental es que gracias a las nuevas tecnologías de comunicación 2.0 el experimentado cineasta argentino pudo realizar su trabajo en poco tiempo, sin salir del país y con imágenes bajadas de Youtube.

De esta forma, incluyó alusiones a una inundación en Bayou Corner, una pequeña ciudad del Estado de Luisiana (EE.UU.), que aunque algunos la vinculan al ‘fracking’, otros estudiosos atribuyen el episodio a una mina abandonada en el subsuelo.

gas en el grifo

En esta línea, en el collage “La Guerra del Fracking” no podía faltar la famosa “llama en el grifo” divulgada por el documental “Gasland”. Filmada en Fort Lupton, en Colorado, la impactante imagen es un recurso ampliamente usado por los grupos anti-fracking, pero ya varias veces desmentido.

La misma Comisión de Conservación de Gas y Petróleo de ese Estado concluyó que el metano disuelto en el agua de pozo es de origen biogénico -natural- y que “no hay indicios de impacto relacionados con la actividad hidrocarburífera”.

Lo mismo se ha demostrado en West Divide Creek (CO) y el propio director del documental, Josh Fox, admitió haber tenido información de antemano sobre que filmó en zonas conocidas por contener metano biogénico en sus aguas.

 

El mediático acuerdo
Cómo era totalmente previsible, la película de Solanas asocia el reciente acuerdo firmado entre YPF y Chevron para explotar Vaca Muerta con el juicio que enfrenta la petrolera estadounidense con el país ecuatoriano.

Al respecto no se registran en el documental los argumentos de la compañía demandada por supuestos daños ambientales y sociales cometidos por su subsidiaria Texaco Petroleum Company, en la región del Amazonas.

Siguiendo con la demonización del convenio y su análisis desde conceptos polítcos más que técnicos o estratégicos,  el cineasta se entrevista con el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel cuyos argumentos contra del ‘fracking’ son plenamente conocidos por la opinión pública y cuestionados por los expertos en materia energética.

 

Cuestión económica
En entrevista con el geofísico e ingeniero petrolero Santiago Benotti, el documental  cuestiona la estimulación hidráulica por sus costos económicos y los supuestos beneficios y subsidios que el estado daría a las empresas. Ignora así la contracara del proyecto que permitirá el autoabastecemiento de energía a una economía asfixiada por la necesidad de importar combustibles a altos costos mientras se mantienen los subsidios al consumo para no afectar el crecimiento económico y el poder adquisitivo de la población.  .

Al tratar de mostrar a la explotación de no convencionales como una pérdida de tiempo y dinero, Solanas visita el campamento de la primera fractura de la empresa provincial de Neuquén G&P en Vaca Muerta, realizada en cooperación de la firma alemana Wintershall.

Allí, Solanas reconoce que en el territorio se despliega un “ejército de contratistas locales” -trabajo para los ciudadanos de la provincia- que participan desde diferentes áreas productivas en la explotación, desde el transporte de materiales hasta el catering.

Por otra parte, la socióloga Maristella Svampa -oriunda de la ciudad de Allen donde el ‘fracking’ fue prohíbido- remarcó que la exportación de frutihortícola, principal actividad económica de su tierra natal, está siendo amenazada por la extensión de los pozos de shale y la contaminación de los acuíferos.

Sobre este tópico, en una asamblea de chacareros locales se expresa el temor de que ante la ‘mala fama’ de la técnica el valor de las manzanas se deprecie. Svampa agrega que “la actividad hidrocarburífera no es compatible con la producción de peras y manzanas”.

De esta forma, pareciera que el argumento más fuerte para rechazar la técnica son riesgos económicos expresados por los pobladores en vez de los supuestos efectos ambientales que Solanas trata de “develar”.

 

Políticas ambientales
Un tema que el film enuncia en reiteradas ocasiones es la supuesta ausencia de políticas ambientales en la provincia de Neuquén, acusación que fue cuestionada por el medio dedicado a certificar información Chequeando.com. El portal reportó:

“Neuquén cuenta con varias normas orientadas al cuidado del ambiente. La Ley 2.867, que ratificó el Acta Acuerdo Neuquén-YPF, estableció en su artículo cuatro que la explotación de Loma La Lata Norte/Loma Campana estará sujeta a leyes nacionales y, en el caso de la normativa provincial, enumera las leyes 899; 1.875; 2.205; 2.175; 2.183 y 2.600. El listado contiene desde el Código de Aguas de la Provincia hasta la legislación que regula la actividad hidrocarburífera. En relación a este último punto, se encuentra la prohibición de emisión de gases en pozos gasíferos y la fijación de un impuesto en caso de superar los valores fijados en pozos petrolíferos; el pago de multas por daño ambiental y la creación de un certificado de aptitud ambiental, que las empresas concesionarias deben renovar anualmente”.

De esta manera, el sitio constató que a diferencia de otras provincias de la Patagonia, “Neuquén cuenta con normas específicas de explotación hidrocarburífera que van más allá de la protección nacional”.

 

Fuentes de energía alternativa
El documental empieza hablando de que los hidrocarburos son una fuente de energía contaminante y llegando al final exalta los yacimientos convencionales, que a su criterio se deberían explotar antes de avanzar con la fractura hidráulica. ¿En qué quedamos Solanas?

En la actualidad, el 90% de la energía primaria consumida a nivel mundial proviene de combustibles fósiles. Del 10% restante, el 5% corresponde a hidroelectricidad, el 3% a energía nuclear y el 2% a fuentes renovables.

Ante estos valores es claro que pese al interés general de reemplazar los combustibles fósiles por fuentes renovables, los primeros seguirán siendo indispensables por muchas décadas más. En este sentido, con el shale se extiende las posibilidades de abastecer el confort y la calidad de vida adquirida dependiente de la energía mientras se avanza en el desarrollo e implementación de tecnologías cada vez más limpias.

 

¿Y desde el cine qué opinan?
Hasta aquí desde Shale Seguro revisamos los puntos técnicamente confusos presentados en el documental “La Guerra del Fracking”. No obstante, en materia de cine parece apropiado incorporar también la opinión de los especialistas en este terreno.

En el sitio Escribiendo Cine el crítico Juan Pablo Russo acusó que el film “es puramente político”, mientras que Javier Luzi  de CineramaPlus opina que es un “fárrago de tecnicismos, discursos uniformes y lógica bienpensante” que no aporta al debate sobre la estimulación hidráulica.

Por lo menos, Solanas nos brindó la posibilidad de verla gratuitamente desde su canal de Youtube y, evitar así, pagar por consumir un spot partidario de 1 hora y 27 minutos de duración en los que poco se aprende sobre la estimulación hidráulica y mucho se confunde al espectador.

 

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