Argentina, Expertos

Experto advierte sobre riesgos de
desinformación respecto del fracking

28 Oct , 2013
Redacción ShS
La Arena  

En una entrevista brindada al diario de la provincia de La Pampa, La Arena, el geólogo Carlos Camilletti, docente universitario y conocedor del ahora famoso yacimiento neuquino, destacó que la formación Vaca Muerta está a más de 3.000 metros de profundidad, por lo menos en el sector que YPF quiere explotar junto con Chevron. Por ello, el uso de técnicas especiales no conlleva riesgos ambientales.

El manejo de la información sobre el yacimiento Vaca Muerta y su capacidad para generar hidrocarburos “es peligroso” porque se está extrapolando a casi toda la Cuenca Neuquina el conocimiento sobre una fracción muy pequeña. Así lo afirmó el especialista.

“En Vaca Muerta, la roca ya generó el hidrocarburo, pero todavía tiene un gran porcentaje retenido en su interior. Por eso es tan complicada su extracción”, explicó Carlos Camilletti al tiempo que apuntó que “se requieren técnicas muy costosas, que todavía no se aplican en nuestro país. Son muy modernas pero no son todo lo peligrosas ni agresivas que dicen los grupos ambientales”.

“Se están diciendo muchas cosas que no son ciertas”, evaluó el docente universitario al señalar que el manejo de la información confunde a los ciudadanos.

“Fracking”
Para extraer el hidrocarburo de las lutitas de Vaca Muerta deberán utilizarse técnicas objetadas por organizaciones ambientales a raíz de su supuesto riesgo ambiental. Camilletti aclaró que los riesgos no son tales y que esas técnicas no conllevan ningún peligro adicional respecto a los métodos habituales de la industria del petróleo. “Si llegara a haber contaminación, sería por negligencia de la operadora o por falta de controles, pero no por las técnicas en sí mismas”, subrayó.

Consultado sobre supuestos riesgos de contaminación de los acuíferos, Camilletti respondió: “Todo pozo petrolero o gasífero lleva lo que se llama cañería de revestimiento. La primera cañería de revestimiento se hace hasta los 400 ó 600 metros, eso depende de la profundidad de los acuíferos, y es precisamente para protegerlos. Esa cañería aísla los acuíferos superficiales; además al pozo se lo perfora con bentonita, como si fuera un pozo de agua común, a efectos de evitar el daño sobre el acuífero. Los lodos que se usan por debajo son químicamente más complejos y sus filtrados podrían ocasionar algunas reacciones con el agua de los acuíferos. Una vez que se establece y se cementa esa cañería, no hay ninguna posibilidad de que el acuífero quede contaminado, salvo si esa cañería se rompe o ha sido mal instalada Como por dentro de esa cañería van dos cañerías más, es prácticamente imposible sortear esas barreras, casi imposible. Y la última cañería va presurizada, así que con más razón todavía”.

No obstante, el experto reconoció que casos de daño ambiental “por negligencia” en el manejo de las instalaciones superficiales: pérdida de cañerías subterráneas, derrames de petróleo de algún camión, los lodos. Al respecto, apuntó que en este momento en Argentina “se está trabajando con locación seca. No existen más las piletas famosas donde caían los pájaros. Todo el petróleo y los productos que salen de una perforación van directamente a un contenedor y ese contenedor es procesado in situ o llevado a una planta de tratamiento para su disposición final. Todo lo que sale del pozo se recicla: papel, madera, hierro, aceites, lo que sea. Se ha minimizado al máximo la contaminación ambiental”.

“Cuando una roca genera hidrocarburo -añadió- lo expulsa, pero la mayor cantidad, dependiendo de la roca y cantidad de materia orgánica, casi el 90 por ciento del hidrocarburo producido, permanece dentro de la roca, no sale porque está retenido por las fracciones arcillosas y por la microfracturación de la propia roca”. Ese porcentaje retenido llega a un 90 por ciento del hidrocarburo.

Para vencer esa absorción de la propia roca se la “estimula” para que suelte los fluidos. “Eso se logra con fracturación y con productos químicos”, explicó Camilletti. Como técnica adicional, a veces estas fracturas se lavan con detergentes, “o sea, se introduce una sustancia sulfactante para disolver el hidrocarburo y ese sulfactante después en superficie se lo separa y se lo vuelve a inyectar”. Ello siempre y cuando la roca haya generado el hidrocarburo y lo tenga en su interior.

“Llama la atención que no se hable de Quintuco”
Otra formación geológica con interesantes posibilidades hidrocarburíferas es Quintuco, más joven que Vaca Muerta y con una distribución similar, comentó Camilletti. “Llama la atención que se hable tan poco de Quintuco siendo que es una roca generadora que tiene un elevado potencial gasífero y petrolífero”, acotó.

Quintuco es una formación geológica “con elevadas presiones en algunos sectores”, algo que ocurre cuando “el hidrocarburo que la roca tiene en su seno no ha sido expulsado fehacientemente”, explicó el docente. “Estas moléculas al querer salir y no poder hacerlo presurizan la roca, y eso hace que a veces cuando se perfora Quintuco haya surgencias de gas y de petróleo, que rápidamente se extinguen porque la roca tiene baja permeabilidad y se descomprime enseguida”. Si la roca se estimula con fractura o disolución ácida “posiblemente se logre muy buena cantidad de gas o de petróleo de calizas cerradas”.


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