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El experto en shale George King relativizó impactos de la fractura hidráulica

21 Oct , 2013
Roberto Aguirre
Río Negro  

En tono desafiante pero con la ciencia de su lado, el consultor de Apache George King arremetió en la exposición Oil & Gas contra los “mitos” que –según él– se levantan sobre el fracking. Para ello, llevó las conclusiones de un estudio sobre 650.000 pozos en todo el mundo. Lejos de revelar las “maravillas” de la industria, allí se ve el impacto que tiene la actividad, aunque no es precisamente la fractura hidráulica la culpable de los mayores focos de contaminación.

En entrevista con Río Negro Energía, el experto criticó la postura de los ecologistas pero también pidió cambios en el sector petrolero y en los gobiernos. Dijo que la clave para evitar el impacto sobre la tierra es la regulación y señaló que la prohibición del método de producción en algunos estados de su país es una cuestión política.

“En nuestra investigación encontramos unos pocos casos en los que, si no se puso la cantidad suficiente de cemento en el pozo, puede haberse creado la migración de metano. Una vez que la regulación cambió, dejamos de ver este tipo de cosas. La mayoría de esta migración de gas la vemos en el noreste de Estados Unidos, una zona con historia petrolera. Cuando Edwin Drake perforó el primer pozo en esa zona, en 1859, encontró petróleo a 90 metros. La mayoría de las napas de agua están por debajo de eso. El primer pozo de gas estuvo en los 97 ó 98 metros y produjo por 40 años. Hay mucho hidrocarburo en el mismo reservorio que las aguas del subsuelo, ya estaba ahí desde antes”, explicó King al diario argentino.

Además, apuntó que Pennsylvania tiene alrededor de 200 viejos pozos de gas que “nunca fueron bien abandonados”. En esa área se perfora con aire y la presión mueve el gas que ya está y lo lleva a la superficie.

“Recorrí por mucho tiempo el lugar y hablé con viejos operadores. Les pregunté qué hacían con el agua de retorno de las perforaciones y me contaron que la tiraban en el río y eso era legal. Eso sólo se podía hacer en Pennsylvania; en Texas, por ejemplo, era imposible. En esa zona específica hay muchos problemas de regulación”, alertó.

Consultado sobre las políticas ambientales en Argentina, el experto remarcó que en el país “hay muchos reclamos ambientales que toman como referencia discursos que provienen de EE.UU.”.

“Yo vengo de la ciencia, tengo un título en química, otro en ingeniería química y una maestría en ingeniería del petróleo. Cuando veo un reclamo, lo primero que hago es preguntar qué argumento tienen para probar lo que denuncian. Y ahí se ve que sólo hay discurso y no pruebas científicas. No entendemos cómo el público puede creer eso. Hay una tendencia natural de las personas de creer siempre en lo peor. Por eso es terreno fácil para los antifracking”, consideró.

Así, el experto alentó a analizar “cuánto dato duro hay detrás de estos reclamos. Hay que ver cómo podemos hacer que el público entienda mejor de qué se trata”.

“Evidentemente, las compañías no hemos hecho el mejor trabajo para educar tanto a la sociedad como a los gobiernos. No hemos escuchado mucho al público y tenemos que cambiar eso. Y también hay que estandarizar las operaciones con regulaciones claras, que la gente las entienda. Es toda una batalla, pero también tenemos que tener los oídos abiertos para escuchar cuando surge un verdadero problema”, señaló.

Gasland
Buena parte de la crítica ambientalista se ampara en el documental Gasland, estrenado en el 2010 y dirigido por Josh Fox, quien fue el primero en denunciar casos de contaminación por la fractura hidráulica. Para King, sin embargo, se trata de “puro entretenimiento”.

“Como dijo el propio director: ‘Nunca dejo que los hechos se paren en el camino del arte’. Y lo hizo, eso es arte nada más”, señaló el consultor.

“Hubo muchos errores y faltó mucha gente que debió ser consultada. La película se presentó como un documental, pero es un documental de un solo lado”, criticó y agregó: “Tuvo oportunidades de conseguir mejor información pero no lo hizo”.

Pero King no se quedó en la crítica al filme. En su exposición en la Oil & Gas también cuestionó a los ingenieros de las compañías que, según él, no se prestan para dar el debate o lo hacen desde un nivel técnico que no llega el gran público. “Tenemos que atender esa demanda, es un tema clave”, aseguró.

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