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Especialista española en geología manifiesta que los riesgos de la fractura son un “mito”

22 Jun , 2013
Shale Seguro  

Entrevista a Dra. Yolanda Sánchez Moya, licenciada en Ciencias Geológicas por la Universidad Complutense de Madrid (1986) donde también realizó su Tesis Doctoral (1991). Con posterioridad, amplió estudios en el Instituto Francés del Petróleo de París (Francia) y en el Instituto Español de Oceanografía. Su investigación ha estado ligada a las líneas de Análisis de Cuencas, y Paleoclimatología y Cambio Global que se desarrollan en el Departamento de Estratigrafía y en el CSIC.

¿Tiene usted una opinión formada sobre los proyectos de exploración y, particularmente, el uso de la técnica de Estimulación Hidráulica?
Conozco la técnica como parte de la terminación y estimulación de pozos de extracción de hidrocarburos desde hace muchos años. Con el perfeccionamiento de los sistemas de perforación se han abierto nuevas posibilidades de aplicación. El desarrollo espectacular de las técnicas de perforación horizontal y la aplicación de la fracturación hidráulica, así como el éxito obtenido en las formaciones Marcellus y Barnett Shale en los EE.UU., llegó rápidamente a la literatura especializada. La reciente reactivación de la exploración en España, centrando parte de los objetivos en posibles desarrollos de “shale” o “tight gas” nos han acercado aún más a este tipo de procesos industriales.

¿Es una técnica que conlleva riesgos?
Negarlo sería irresponsable. No conozco ninguna actividad de este tipo, ninguna, que no conlleve un riesgo asociado. El riesgo cero no existe, es un mito. Pero sí existe el riesgo asumible y las técnicas de gestión del mismo. Otro debate es determinar qué considera la Sociedad riesgo asumible, cuál es el coste-beneficio del mismo y a qué estamos dispuestos cada uno de nosotros para alcanzar esa meta. Los riesgos de la Estimulación Hidráulica son bien conocidos, pero pueden y deben ser gestionados de manera eficiente y eficaz. La investigación e implementación de nuevas y mejores herramientas, materiales, procesos de actuación, y las buenas prácticas en materia de seguridad y medioambiente, junto con un sistema regulatorio adecuado, deben prevenir, minimizar y mitigar cualquier posible peligro ligado a la fracturación hidráulica, incluso evitarlo totalmente.

¿De qué riesgos concretos hablamos y cómo se gestionan?
Después de décadas de utilización de las técnicas de la Estimulación Hidráulica, los riesgos que se le atribuyen como el consumo excesivo de agua, la contaminación de los acuíferos por los productos utilizados en el fluido de fracturación, las fugas de fluidos, el tratamiento y evacuación de las aguas de retorno y la posible radiactividad de las mismas, la sismicidad inducida, la emisión y/o fuga de metano, son bien conocidos. Este conocimiento permite determinar cuáles son las pautas de seguridad medioambiental con las que deben realizarse estas actividades. La gestión de los posibles riesgos debe abarcar desde las etapas iniciales del proceso, hasta su finalización, incluyendo la etapa de abandono de los pozos y de las instalaciones. El número de pozos perforados, más de 45.000 en EE.UU., y de operaciones de Estimulación Hidráulica de las que se citan cifras aproximadas de más de 1.000.000 en todo el mundo, permiten conocer los inconvenientes de la técnica y, en general, cabe decir que los riegos son perfectamente asumibles si se emplean las prácticas y los controles adecuados.

¿Cree que se justifica una moratoria al empleo de esta técnica, como la impuesta por Francia?
La estimulación hidráulica se ha prohibido en algunos países y recientemente, en nuestro ámbito, en algunas Comunidades Autónomas. Las prohibiciones se fundamentan en las incertidumbres acerca de los riesgos que la técnica conlleva para la salud humana y el medio ambiente y se apoyan en el Principio de Precaución (artículo 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea) que “pretende garantizar un elevado nivel de protección del medio ambiente mediante tomas de decisión preventivas en caso de riesgo”. Según la Comisión, puede invocarse este principio cuando un fenómeno, un producto o un proceso, puede tener efectos potencialmente peligrosos, identificados por una evaluación científica y objetiva, si dicha evaluación no permite determinar el riesgo con suficiente certeza.

¿En qué casos se invoca?
El peligro es aplicar este principio de precaución con escasa o nula justificación como está ocurriendo en muchos casos. En el caso español no se ha producido la evaluación científica completa y rigurosa exigida. Simplemente se aplica como un “principio de prohibición” ante la sospecha de un hipotético daño. Investigar, comprender, implementar de forma correcta la técnica, la gestión del riesgo y la aplicación del principio de proporcionalidad teniendo en cuenta los posibles riesgos a corto y a largo plazo de la estimulación hidráulica, debe ser la garantía exigible para su aplicación.

¿Por qué cree que la técnica ha despertado tanto interés o preocupación en algunos casos?
Son múltiples las razones. Entre las principales hay que destacar la falta de convivencia de la población con este tipo de industria. En nuestro país casi no existen explotaciones de hidrocarburos “on-shore”. Una excepción es el campo de Ayoluengo (Burgos) en funcionamiento desde los años 1960 y cuya actividad continua de forma residual. El nivel medio de conocimiento de cómo se perfora y explota un campo es casi inexistente. Y lo que no se conoce, instintivamente se teme. Para muchos ciudadanos, las primeras informaciones sobre el tema proceden de fuentes poco rigurosas o interesadas. Son inexactas o con un fuerte sesgo ideológico. En muchos casos el conocimiento sobre el “fracking” procede de la película Gasland o de vídeos virales similares. Con este tipo de malas informaciones, es comprensible que los vecinos de las zonas donde se puede aplicar la Estimulación Hidráulica se muestren reticentes.

¿Qué parte de responsabilidad tienen las empresas?
En muchos casos, la mala política anterior de comunicación de las compañías operadoras, unida a la falta de transparencia, ha conducido a una situación de rechazo social. Un ejemplo ha sido la resistencia inicial en los Estados Unidos a facilitar la lista exacta de los aditivos químicos introducidos en los fluidos de perforación. Aunque esto ahora ha cambiado puesto que desde 2012 todos los ingredientes químicos y los volúmenes de agua utilizados en la festimulación hidráulica son públicos a través de la iniciativa FracFocus. Por otro lado, en Europa, los aditivos han sido siempre declarados y se dispone de un reglamento, el código REACH, que obliga a las empresas que fabrican e importan sustancias y preparados químicos a evaluar los riesgos derivados de su utilización y a adoptar las medidas necesarias para gestionar cualquier riesgo identificado. La información incluida en el registro es pública.

¿Cuál es el papel que los científicos deberían jugar en este debate?
La comunidad científica debe proporcionar las bases teóricas y técnicas para el debate y para que la Sociedad decida en base a este conocimiento si acepta o no aplicar la fractura hidráulica y en qué condiciones. El papel del científico es investigar, dar e interpretar datos, formular hipótesis, evaluar los resultados y reevaluar de acuerdo con la evolución de los conocimientos científicos. Y sobre todo, suministrar información precisa, completa, veraz y objetiva a aquellos que deben tomar las decisiones: los políticos. Sin información cierta y de calidad, cualquier decisión será incorrecta o incluso errónea. La transferencia de conocimientos a la Sociedad en general, es, en este caso, claramente mejorable. Sin duda los científicos tienen opinión y pueden y deben expresarla, siempre y cuando quede perfectamente claro, cuándo actúan con total independencia y cuándo asesoran a empresas implicadas en procesos industriales y con intereses económicos, por otra parte perfectamente lícitos.

¿Sienten que los ciudadanos o los políticos les escuchan?
La comunidad científica se siente en numerosas ocasiones incomprendida y frustrada por la incapacidad de ser escuchada. Puede que el lenguaje, con frecuencia críptico de la ciencia, lo cerrado de determinados foros y la falta de inmediatez en la aplicación práctica de muchas de nuestras investigaciones, nos aleje a veces de la Sociedad. Sin embargo, cada vez más, dependemos todos de los hallazgos científicos y de la aplicación de nuevos conocimientos mediante las tecnologías adecuadas. La opinión pública sólo parece movilizase cuando la investigación o los nuevos descubrimientos plantean dudas. En muchos casos la información que recibe el ciudadano es abundante pero de pésima o nula calidad. Se produce así un curioso efecto por el cual el ciudadano, sea cuál sea su formación, se siente capacitado para opinar sobre ciencia. El caso de la Estimulación Hidráulica, es sin duda, un caso típico de falta de información científica rigurosa e independiente.

¿Cuál sería, en su opinión, una posible solución para acercar a los ciudadanos a la ciencia?
Necesitamos una nueva forma de transmisión de la ciencia para conectar más y mejor con la Sociedad y con sus necesidades. También medios de comunicación más veraces, rigurosos y sin sesgo ideológico a la hora de difundir la ciencia de cualquier tipo, nuevos políticos que escuchen más el clamor social y ciudadanos mejor formados y más críticos con la información que reciben.

¿Y, en concreto, para mejorar la información sobre la Estimulación Hidráulica?
Cabe pedir a nuestros políticos que escuchen de forma objetiva todas las voces y que procuren un marco regulador específico que ofrezca al ciudadano garantías de cumplimiento en seguridad y materia medioambiental. Pero también es imprescindible que la legislación ofrezca a las compañías operadoras un marco jurídico que les permita abordar sus inversiones con total garantía. En nuestro País es paradigmática la situación de la energía fotovoltaica, a punto de quiebra por falta de la seguridad jurídica prometida. Desde la comunidad científica debemos recordar que las decisiones deben basarse en cifras, datos y hechos, en lugar de creencias, sentimentalismos, emotividad o conveniencias de otro tipo. El bienestar y el crecimiento social, traducido en oportunidades de desarrollo sostenible, no es incompatible con la estimulación hidráulica practicada con las suficientes garantías de seguridad medioambiental.

¿Es normal que existan datos o estudios científicos dispares?
Sí, es parte de la ciencia y más de ciencias de la tierra como la Geología. El subsuelo es heterogéneo, ningún punto es exactamente igual a otro y se va a comportar físicamente de forma diferente a otros puntos, aunque en principio parezcan análogos. Profundidad, litología, composición y cantidad de fluidos, presión, temperatura, historia geológica, edad y otros parámetros varían de pozo a pozo. La respuesta nunca puede ser igual. Cuanta mayor y más diversa sea la información disponible, mejor será la gestión de los posibles riesgos de la técnica y de su aplicación. El peligro en ciencia no son los datos dispares, sino la interpretación sesgada de los mismos, el apriorismo, o la falta de objetividad en las conclusiones.

¿Qué le recomendaría a una persona que quisiera informarse sobre el “shale gas” o la Estimulación Hidráulica?
Que busque y contraste diferentes opiniones y fuentes de información rigurosas. En el caso de estas últimas que analice de donde proceden los datos y si estos corresponden a datos reales o han sido manipulados o sacados de contexto. Que analice qué o quiénes están detrás de esas informaciones, cuáles son sus interés y si estos son declarados de forma transparente o se ocultan tras modas o falsos intereses. Y que forme su opinión tras una buena información y reflexión. En un mundo globalizado la información está al alcance de todos. En el caso español, también le diría que tenga en cuenta cuál es la situación de nuestra balanza de energía primaria, que busque información fidedigna – hay abundante – sobre nuestra dependencia del exterior y sobre el desequilibrio de nuestra balanza energética. Que se plantee cuáles son las posibles soluciones y alternativas reales que existen actualmente y que luego decida su postura personal.

¿Por último, ¿qué pueden aportar los proyectos de exploración en marcha?
El conocimiento es el primer requisito de la riqueza, el bienestar y la preservación del medioambiente para cualquier sociedad. Negarse a conocer el subsuelo, cerrar la vía a la exploración del mismo es renunciar, no sólo a los hidrocarburos, también a otros recursos valiosos. De la mano de este tipo de exploración va un mayor y mejor conocimiento de los acuíferos, de su gestión y de otros recursos energéticos como, por ejemplo, la geotermia, cuya exploración es inviable desde un punto de vista económico si no va unida a la exploración del subsuelo para hidrocarburos. No cerremos la puerta a la investigación y al conocimiento, exploremos, investiguemos nuestro subsuelo y decidamos después, en función de los datos y considerando el coste-beneficio qué postura adoptar frente a la Estimulación Hidráulica.