Argentina, Expertos

El mundo científico debate y analizan con seriedad la Estimulación Hidráulica

4 Sep , 2013
Federico Bernal (Director del CLICET)  

Ser poseedores de una de las principales reservas mundiales de petróleo y gas no convencionales, en el contexto de una YPF renacionalizada y de un plan energético afín al interés nacional y al mercado interno, puede ser una pésima noticia para Repsol, el infantilismo ecologista y la fase superior del histórico nacionalismo petrolero de opereta (hoy personificado en el tragicómico híbrido Solanas-Carrió). Sin embargo, para la reindustrialización del país, su modernización económica, su seguridad nacional, bienestar social y desarrollo regional equilibrado, así como para la protección responsable y madura de su medioambiente es, sin duda alguna, una excelente noticia.

ARGUMENTOS ANTI-FRACKING. Los opositores a la fracturación hidráulica –técnica que complementa la tradicional perforación horizontal y que es utilizada para la extracción de hidrocarburos en formaciones geológicas no convencionales– argumentan aquí y en EE UU (país a la vanguardia en este tipo de extracción) los siguientes conceptos: 1) que la producción de shale gas ha contaminado los acuíferos en EE UU.; 2) que libera más metano que otras formas de producción gasífera; 3) que precisa de una cantidad mayúscula y preocupante de agua; 4) que usa cientos de químicos tóxicos; y 5) que provoca terremotos dañinos. Pero resulta que los cinco argumentos son en realidad falsos.

¿CONTAMINACIÓN DE ACUÍFEROS? 1) EE UU perfora anualmente a razón de 25 mil pozos en formaciones no convencionales (lleva ya perforados más de 100 mil pozos) y ha conducido más de 2 millones de operaciones con la técnica de fracturación hidráulica. A la fecha, no existe ninguna prueba científica que demuestre un solo acuífero contaminado por gas metano o fluido químico proveniente del fracking. Todas las denuncias han probado ser falsas. Algunos casos: la Agencia de Protección Ambiental de EE UU cerró su investigación sobre Dimock (Estado de Pennsylvania) concluyendo la inexistencia de evidencia de contaminación. Lo mismo sucedió con denuncias de filtración de gas metano en Parker County (Texas) y con la contaminación de aguas en Pavilion (Wyoming), también por falta de pruebas. En los últimos meses, tres trabajos científicos (dos de ellos del órgano oficial de la Asociación Nacional de Acuíferos de EE UU, la revista Groundwater) coincidieron en indicar que la contaminación de aguas subterráneas derivada del fracking “no es físicamente posible” (“Hydraulic fracture height limits and fault interactions in tight oil and gas formations”. Geophysical Research Letters. 26 de julio de 2013 y “Constraints on Upward Migration of Hydraulic Fracturing Fluid and Brine”. Groundwater. 29 de julio de 2013). Incluso uno de ellos, afirma que “los hallazgos de un nuevo estudio de la publicación Groundwater sugieren que las concentraciones de metano halladas en pozos del condado de Susquehanna en Pennsylvania se explican no de la migración del shale gas de la formación Marcellus debido a la fractura hidráulica… sino de factores hidrogeológicos y topográficos de la región” (“Journal article evaluates methane sources in groundwater in Pennsylvania”. Groundwater. 24 de mayo). Por supuesto que esto no excluye futuras contaminaciones, pero hasta ahora no se ha demostrado que la fracturación hidráulica se asocie a un mayor riesgo de contaminación de aguas subterráneas que la extracción convencional. Por otra parte, podría decirse que la Unión Europea también se expidió de manera coincidente con estos informes. En efecto, la Universidad de Durham, británica, cuenta con el equipo científico multidisciplinario en investigación medioambiental y fracturación hidráulica más reconocido de toda Europa. El equipo, autodenominado Refine, es fondeado con recursos provenientes de una de las más importantes ONG medioambientales del Reino Unido: el Consejo de Investigación Ambiental y Natural. Su último trabajo sobre los acuíferos y la extracción de no convencionales “Fracking and aquifers: how far up can a frack go?”, de julio 2013, refuta una a una las hipótesis ecologistas sobre contaminación.

¿LIBERACIÓN (FILTRACIÓN) DE METANO A LA ATMÓSFERA? 2) Se afirma que la producción de shale gas libera a la atmosfera más metano que el carbón. Tal presunción se originó en un estudio conducido por un profesor de biología de la Universidad de Cornell en 2011, Tony Ingraffea (miembro del equipo Refine), luego retomado por él mismo en un artículo publicado en The New York Times el 28 de julio de este año. Ahora bien, lo que se calla al respecto es que dicho estudio fue objetado y desmentido sin piedad por una frondosa cantidad de investigaciones científicas, entre ellas una proveniente de la mismísima Cornell y publicada en la prestigiosa revista Climate Change. A la anterior siguieron casi una docena de investigaciones de universidades, del MIT e incluso del Fondo para la Defensa del Medioambiente de EE UU (FDM). La del MIT, entre cuyos autores está uno de los firmantes del Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, ONU), señala: “Es incorrecto sugerir que el shale gas asociado a la fracturación hidráulica ha alterado substancialmente la intensidad general de la emisión de gases de efecto invernadero asociada a la producción de gas natural”. En igual dirección, la respuesta brindada por el FDM a ciertos estudios domésticos que relacionaban la fracturación hidráulica con filtraciones de metano: “…no deben sacarse conclusiones sobre posibles emisiones de metano en base a estos informes locales y preliminares” (“Measuring Fugitive Methane Emissions”. FDM. 26 de enero de 2013).

AGUA, QUÍMICOS Y TERREMOTOS. 3) y 4) En nuestra columna del 17 de agosto titulada “No convencionales, ecologismo cipayo y la insólita ‘justicia'” analizábamos la inyección de líquido y la composición de los químicos que acompañan a la estimulación hidráulica. Pasemos pues al punto 5) y la posible inducción de terremotos como consecuencia del fracking. A propósito, vale la pena traer a colación un notable estudio del citado equipo Refine. Matt Ridley, uno de los autores, adelanta las conclusiones del trabajo (aún no publicado): “La investigación definitiva de la Universidad de Durham en relación a los terremotos inducidos [por el hombre] y registrados durante muchas décadas concluye que prácticamente toda la actividad sísmica resultante del fracking fue de tan baja magnitud que sólo los geocientistas hubieran estado capacitados para detectarla, y que la minería, la actividad geotérmica y el almacenamiento de reservorios de agua producen más y más fuertes temblores [que el fracking]” (“Induced Seismicity and Hydraulic Fracturing for the Recovery of Hydrocarbons”. Refine. Abril de 2013. Publicada originalmente en Marine and Petroleum Geology. Los autores no declaran conflictos de interés). En las conclusiones del referido informe se lee: “De los 198 posibles casos de sísmica inducida hallados en la literatura, con magnitudes hasta los 7,9 M, la fractura hidráulica de rocas sedimentarias para la recuperación del shale gas origina, en líneas generales, sólo terremotos de muy baja magnitud.” Los autores afirman, incluso, que tales terremotos son menores en intensidad que “los provocados en procesos tales como generación de reservorios, depleción de campos de petróleo y gas convencionales, inyección de agua para la recuperación de energía geotérmica e inyecciones de agua de desechos.”

¡FRACKING SOLANAS-CARRIÓ! La presión ejercida por la Apolonia criolla de las denuncias tornábase ya insostenible. ¡Si no denuncio algo me raja!, pero… ¡qué denunciar! ¡qué denunciar! Día y noche, el cineasta Solanas se ahogaba en la ansiedad y el pavor más absolutos. La conversión de Proyecto Sur en el partido predilecto de La Recoleta no podía ser en vano. Algo había que inventar. Y el realizador de La hora de los hornos inventó: en poco tiempo, tal vez semanas, la Apolonia criolla de las denuncias recibirá de su mano el mejor tributo, un documental centrado en denunciar el impacto medioambiental que la fractura hidráulica (más conocida como “fracking”) provocará en Vaca Muerta de prosperar el acuerdo YPF-Chevron. En realidad, se trata de la versión argentinizada del documental que semanas atrás Lanata dedicó a ambas petroleras pero desde la experiencia ecuatoriana y las denuncias de contaminación allí formuladas. Lamentablemente, tanto el ex cineasta como el ex periodista olvidaron consagrarse a divulgar los pasivos ambientales heredados de Repsol en todas las provincias productoras y por miles de millones de dólares. Una pena, porque dicho material bien hubiera contribuido a mostrarle al pueblo argentino y al mundo el impacto negativo de la gestión española a nivel medioambiental. Pero volvamos al “fracking”. ¿Son realmente compatibles la explotación de recursos no convencionales con la protección del medioambiente? El mundo científico y académico, con especial eje en EE UU y la Unión Europea, debaten y analizan con seriedad tal interrogante. Si bien restan aún por descifrar algunas incógnitas, rotundos hallazgos científicos ya permiten responder afirmativamente la pregunta. Mientras tanto, el infantilismo ecologista versión del subdesarrollo (el mismo que se opone a Rafael Correa, etc.) tiene en la Argentina su mejor expresión. Solanas-Carrió, fundamentalismo ecologista sazonado con inéditas y altísimas dosis de irresponsabilidad política, politizan la cuestión de los no convencionales, atemorizando a la población para arrimar, por la vía del terrorismo medioambiental que siempre paga, nuevos prosélitos a su causa. Solanas no denuncia, miente: “Es el gobierno nacional el que está impulsando esta nueva manera de extracción que es la fractura hidráulica, y que es una monstruosidad porque va a terminar contaminando por décadas las napas de agua, y sin agua no hay vida.” Y Carrió, habilitada por las mentiras de Solanas, tampoco denuncia, sino que induce al caos y a la violencia social: 48 horas antes de que la Legislatura de Neuquén se abocara al análisis del plan de inversiones de YPF para el desarrollo masivo de los no convencionales, la democrática y pacífica señora convocaba “al pueblo [neuquino] a que salga a la calle y preserve sus vidas y las de las generaciones futuras”. Resultado: encolerizados manifestantes enfrentándose a la policía, represión, heridos y detenidos. La Nación, Clarín y sendos portales izquierdistas felices y contentos. ¿Mucho pedir al nacionalismo de opereta una jornada de reflexión y capacitación, jornada que muestre a la sociedad las dos campanas en materia de explotación de no convencionales y la veracidad de las denuncias por contaminación?

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Estimulación Hidráulica: advierten sobre la necesidad de divulgar más información

4 Sep , 2013
Daniel Bonafede - Geólogo  

En diálogo con MDZ Radio, el geólogo Daniel Bonafede explicó los pormenores de la metodología de explotación de reservas no convencionales para clarificar los mitos creados alrededor del tema.

Actualmente, la estimulación hidráulica es la metodología de extracción de petróleo y gas para reservas no convencionales que se aplicará en Argentina, pero que se desarrolla con fuerza, desde 2005, en varios países del mundo. En este contexto se alzan voces a favor y en contra, por lo que se vuelve necesario recurrir a los especialistas para explicar y, así, desmitificar las opiniones en torno al tema.

En comunicación con el programa Te digo lo que pienso, Daniel Bonafede, geólogo y experto en estimulación hidráulica, aseguró que esta metodología “existe desde hace mucho tiempo, sobre todo en la industria petrolera”.

Bonafede consideró que la técnica es necesaria, “porque cuando se accede a la corteza se trata de una roca impregnada por gas o petróleo. Cuando las perforaciones llegan ahí se necesita siempre que la roca que contiene el hidrocarburo sea fracturada y estos se viene haciendo desde que la industria se desarrolla en nuestro país”.

Tras varios años de investigación científica, se desarrollaron nuevas técnicas que sirven para aprovechar al máximo el gas y petróleo extraídos. “Lo novedoso es que se ha desarrollo una técnica de mayor aprovechamiento de los yacimientos que ya existen en esos pozos, la perforación vertical se pueda hacer horizontal. Porque hay que considerar que la extracción total de un hidrocarburo en roca, representa el 30% de lo que realmente tiene la roca”, explicó el especialista.

En relación a los químicos necesarios para la estimulación hidráulica – uno de los puntos más cuestionados – el geólogo indicó: “Hay un listado oficial que realizó el Congreso de Estados Unidos basados en las compañías que realizan esta técnica. Hay desde ácido cítrico a ácido clorhídrico, que son sustancias utilizadas en la industria y en la vida cotidiana de la gente. Esto es para optimizar la fluidez del agua y la arena”.

Consultado sobre la seguridad y el control que ostenta Argentina para desempeñarse en dicha técnica, el experto expresó que “en una escala del 1 al 10 hay un 7 de conocimiento en el tema en la Argentina”. Sin embargo consideró que “se requiere un monitoreo periódico y frecuente y abierto a las intuiciones”.

Por último, Bonafede se refirió al uso del agua, necesaria para la ruptura de la roca madre que contiene los recursos hidrocarburíferos. “El consumo de agua es difícil de cuantificar, depende de la longitud del pozo, pero se habla de una inyección de dos días con una presión controlada para aumentar la permeabilidad de la roca, no para destruir todo adentro. Esto es falso e imposible”, precisó.

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Director del Banco Ciudad aseguró que el shale beneficiará al medio ambiente

3 Sep , 2013
Redacción ShS  

El director del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, se mostró a favor del uso de la técnica del fracking para extraer petróleo y gas porque implica usar menos agua y existe menos riesgo de que contamine alguna capa de la tierra.

El profesional, que fue economista jefe de YPF, basó su postura en que descienda la producción de energía a partir del carbón, que según él es lo más contaminante, y a la vez se logre extraer petróleo y gas con menos agua de la que actualmente emplea la producción secundaria de gas.

Está clarísimo que el gas es uno de los combustibles menos contaminantes”, dijo en una entrevista a MDZ Radio. “Si la producción es contaminante el debate es sobre el uso del agua”.

“Si el mundo logra con esto cambiar la matriz energética y salir del carbón (que es el producto más contaminante), a nivel ambiental y a nivel mundial tendría un efecto como nunca ha tenido. Estamos ante las puertas de un mejoramiento ambiental inédito a nivel mundial”, sostuvo.

Para entender la Estimulación Hidráulica, conocida como fracking, Stenrzenegger explicó que la extracción de petróleo se hace desde la “recuperación secundaria”:

“Cuando producís petróleo hacés un agujero sobre una piedra que está debajo de la tierra, entonces vos pinchás y sale el petróleo. Cuando esa formación pierde energía se pasa a lo que se llama ‘recuperación secundaria’, que es delimitar esa piedra donde está en sus poros el petróleo y se le tira agua de los costados, que va empujando y empieza a salir un montón de agua y petróleo, y en la superficie se separa el agua por un lado y el petróleo por otro. Y esa agua se sigue usando para inyectar y seguir empujando”, describió.

El economista indicó que la recuperación secundaria usa mucha agua. “En cambio el fracking usa menos agua porque solamente la usa en el momento en que partís la roca”.

El procedimiento consiste en la inyección a presión de algún material en el terreno, con el objetivo de ampliar las fracturas existentes en el sustrato rocoso que encierra el gas o el petróleo, y favoreciendo así su salida hacia el exterior. Habitualmente el material inyectado es agua con arena y productos químicos, aunque ocasionalmente se pueden emplear espumas o gases.

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Neuquén tienen la oportunidad de inaugurar una nueva era energética para la Argentina

2 Sep , 2013
Gualter A. Chebli - Ing. en Petróleo  

Hoy, como en otras oportunidades en la más que centenaria industria petrolera argentina, la macroeconomía del país sufre la pesada carga de una significativa importación de energéticos. Sin embargo, y afortunadamente, el país no cuenta solamente con las reservas actuales de petróleo convencional sino que cuenta también con un recurso que nos ubica entre los países con potencial energético más importantes del planeta: en las cuencas argentinas, en opinión de muchísimas voces autorizadas, se encuentran acumulaciones de hidrocarburos no convencionales (tight oil y gas y shale oil y gas) que ubican al país entre los seis principales del mundo. En efecto, un informe de la Agencia de Información de Energía de los Estados Unidos (abril del 2011) estima esos recursos en unos 800 trillones de pies cúbicos de gas y 27.000 millones de barriles de petróleo.

Hablo de recurso y no de reservas, porque para esto último es necesario asegurar que su extracción sea no sólo factible en términos tecnológicos, que lo es, sino que además sea económicamente viable en términos de costos, precios obtenibles en el mercado, regalías e impuestos a pagar y plazos de concesión. Este será, en definitiva, el desafío que deberemos encarar como sociedad, si pretendemos poner en valor los extraordinarios recursos con que nos dotó la naturaleza.

De un rápido análisis de las reservas de petróleo y gas en los últimos años, durante los cuales aumentó sostenidamente el consumo, surge que en 1980 las reservas de petróleo tenían un horizonte de 13 años y las de gas de 43 años. En el 2003, el horizonte había bajado a 8,5 años y a 22 años el de gas. Y en el 2011, estos horizontes eran de 9 y 8 años respectivamente.

¿Qué es el petróleo y el gas no convencional?
Es el petróleo o gas absorbido, gas libre, gas en solución o petróleo relacionados con rocas sedimentarias de tamaño de grano muy fino –rocas shale (de tipo arcilloso)– que, en la mayoría de los casos, corresponden a la roca generadora de una cuenca sedimentaria. Esa roca alojante de hidrocarburos posee un alto contenido de materia orgánica en un adecuado nivel de evolución en su proceso de transformación a hidrocarburos líquidos o gaseosos.

La variedad de rocas tipo shale es muy grande. Por ello, también son muy variables las acumulaciones de no convencionales. Ello obliga a que, en cada caso, se requieran diferentes métodos de perforación, terminación, producción y evaluación de recursos y/o reservas. Las operaciones mencionadas involucran inversiones mucho mayores que las correspondientes a los yacimientos de hidrocarburos convencionales. Por otra parte, el rendimiento (recuperación) de las acumulaciones de no convencionales es, en general, mucho menor (5 a 20 %) que en el caso de los convencionales (entre 50 y 90 %). Obviamente las ecuaciones económicas son totalmente diferentes.

Los costos de perforación también son decididamente mayores para los shale. Ya desde la etapa exploratoria se requieren numerosos estudios petrofísicos y geoquímicos, análisis de testigos de roca, empleo de sísmica en tres dimensiones, exhaustivos análisis de presiones de las perforaciones cercanas, etc. Se necesita un elevado número de pozos realizados desde locaciones amplias (que permitan la ubicación de los equipos de estimulación hidráulica). Los pozos se inician como verticales y de gran diámetro, se continúan como perforaciones multidireccionales, orientadas y hasta horizontales.

¿Es viable su explotación sin contaminar el medioambiente?
La explotación del petróleo y gas de shale requiere, en primer lugar, disponibilidad de agua y la previsión de la disposición final del agua de retorno que, frecuentemente, contiene químicos en diferentes concentraciones utilizados en el proceso de fractura. La industria cuenta hoy con los procesos y tecnologías que permiten asegurar un adecuado uso, reuso y manejo del agua, de modo de evitar la afectación o contaminación del medioambiente.

También es importante el cuidado de los recursos de aguas subterráneas en la comarca, los cuales se encuentran normalmente dentro de los primeros 300 o 400 metros de profundidad. En este sentido, los objetivos de no convencionales en las cuencas argentinas se sitúan más allá de los 2.500/3.000 metros de profundidad, por lo que no existe riesgo de contaminación de los acuíferos superficiales.

En cuanto a la técnica de estimulación hidráulica, la misma ya es empleada por la industria en nuestro país desde hace muchas décadas en las perforaciones convencionales, sin que se hayan producido incidentes. Y en el mundo se han estimulado hidráulicamente más de un millón de pozos petroleros y gasíferos sin consecuencias ambientales.

Finalmente, hay que tener presente que la Provincia del Neuquén cuenta con estrictas normas tanto respecto del uso y disposición del agua como de la protección del medioambiente en general.

¿Dónde se encuentra nuestro país en el tema de shale?
En nuestro país se están dando recién ahora, desde hace algo más de dos años, los primeros pasos en todo lo vinculado con los hidrocarburos no convencionales. Es imprescindible conocer y adaptar a nuestras cuencas las experiencias de las últimas tres décadas en los países de América del Norte.

En las cuencas de shale renombradas de Estados Unidos y Canadá se llevan perforados decenas de miles de pozos. Ello implica que se han recorrido largas curvas de aprendizaje, se han optimizado los diseños de pozos, los costos de perforación y las técnicas de extracción. Se lograron identificar las zonas más productivas de cada cuenca, que no constituyen más de un 15 a un 25 % de la superficie de cada una. Estos desarrollos ocurrieron mayormente en los últimos diez años y han producido una verdadera revolución en la industria, generando miles de calificados puestos de trabajo, aumentando la competitividad de las industrias manufactureras y comenzando a transformar a Estados Unidos de importador a exportador de gas natural.

En el caso de nuestra formación Vaca Muerta, sólo se ha perforado hasta la fecha una centena de pozos. Recién se comienza a trepar la curva de aprendizaje que, por su parte, es particular para cada evento geológico de una cuenca sedimentaria. Se está frente a una significativa promesa, que aún necesita mucha ciencia geológica, tecnología e inversiones para llegar a generar reservas. YPF ha sido, indiscutiblemente, pionera en este esfuerzo: ha perforado más pozos que todo el resto de las compañías petroleras sumadas. Pero la magnitud del desafío es gigantesca. El eventual desarrollo de sólo un 10% de los 30.000 km² de la superficie en la que se desarrolla Vaca Muerta (incluyendo el esfuerzo de identificar dónde yace el pequeño porcentaje comercialmente explotable) implicará inversiones que no son comparables con ninguna de la historia de la industria petrolera en el país.

La asociación YPF-Chevron
En este contexto, creemos que la asociación YPF-Chevron puede verse como una típica relación entre el know what (el conocimiento sobre qué se necesita) aportado por YPF y el know how (conocimiento de cómo lograrlo) de los aspectos vinculados con la enorme inversión y la tecnología que aporta Chevron.

YPF y Chevron están ya en vías de desarrollar el primer “piloto” decididamente no convencional que perforará unos 100 pozos en una pequeña área de 20 km² en la zona de Loma Campana – Loma La Lata Norte. En función de sus resultados se encararía la etapa de desarrollo con unas 1.500 perforaciones en una superficie extendida a los 300 km². Si el proyecto resultase exitoso podría lograrse, en unos cinco años, una producción de alrededor de 12.000 mv/día de petróleo liviano de alta calidad. Este producto actualmente escasea en el sistema refinador nacional. Las destilerías de Buenos Aires y Santa Fe reciben solamente 20.000 mv/día de petróleo neuquino a pesar de que existe una capacidad de transporte un 50% mayor. La inversión prevista para el programa piloto es del orden de 1.500 millones de dólares. La etapa de desarrollo implicaría otros 15.000 millones de dólares adicionales. La operación y el liderazgo está a cargo de YPF. Chevron, además de aportar su parte del capital, proveerá su experiencia y la tecnología que optimizará la operatoria aplicando su experiencia en shale desarrollada en América del Norte, Europa y China.

En resumen, este proyecto es particularmente significativo en varios aspectos: la etapa de aprendizaje se derramará inevitablemente sobre otros actores de la industria que podrán ver reducidas las incertidumbres geológicas y tecnológicas y los acercará a la decisión de inversión en este tipo de proyectos. Y también irá en esa dirección la formación de profesionales calificados y un mayor desarrollo del mercado de servicios. La provincia del Neuquén, las que le sigan y el país en general, tienen la oportunidad de inaugurar una nueva era energética, apuntando a recuperar su autoabastecimiento, vigorizar su economía y crear miles de puestos de trabajo.

(*) Doctor en Ciencias Geológicas e ingeniero en petróleo. Presidente de Phoenix Oil & Gas

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“Las tecnologías aplicadas para explotar shale ya han sido probadas con éxito”

27 Ago , 2013
Gabriel Stekolschik  

Hace millones de años, el fondo de los océanos, los mares y los grandes lagos recibían los restos diminutos de animales y plantas, que caían lenta e incesantemente. Estos residuos orgánicos se depositaban en grandes cantidades formando capas espesas que se mezclaban con el barro que sedimentaba en las profundidades.

Con el tiempo, en ciertas condiciones de presión y temperatura, la mezcla comenzó a “cocinarse”. Por un lado, aprisionada por ese lodo y privada de oxígeno, la materia orgánica se transformó en hidrocarburos (sustancias formadas exclusivamente por hidrógeno y carbono), como el gas natural y el petróleo. Por otro lado, los compuestos inorgánicos, como la arcilla, se compactaron y cementaron formando rocas sedimentarias de grano muy fino.

Durante este proceso, el petróleo y el gas formados rellenaron los poros de esas rocas y, en conjunto, constituyeron lo que se denomina la roca madre.

A lo largo de estos millones de años, la corteza terrestre sufrió grandes cambios que le produjeron fracturas. A través de ellas, y arrastrados por el agua que circula por los intersticios de la corteza de la Tierra, cierta cantidad de hidrocarburos pudo escapar, poco a poco, de la roca madre y, por ser más livianos que el líquido elemento, ascendieron.

Si en su migración ascendente no encontraron un impedimento, pudieron llegar a la superficie. El gas se escapó a la atmósfera y el petróleo se endureció y se oxidó para dar lugar a asfaltos. Pero si en su ascenso se encontraron con rocas impermeables, los hidrocarburos no pudieron seguir subiendo, se acumularon en una “trampa”, y se formaron los yacimientos. Estos depósitos no son “huecos” que “se van llenando” con el gas y el petróleo que ascienden, sino que están formados por rocas porosas y permeables –principalmente areniscas–, llamadas rocas almacén que, como esponjas, retienen los hidrocarburos.

Todo este proceso nunca se detuvo. Los sedimentos que hoy se depositan en el fondo del mar probablemente generarán algo de petróleo y gas dentro de millones de años.

Exprimir la roca
En 1859, en los Estados Unidos, se perforó el primer pozo petrolero del mundo. Desde entonces, la producción y el consumo de gas y petróleo crecieron exponencialmente.

Se dispuso de petróleo abundante y barato hasta las llamadas “crisis del petróleo” de los años 1973 y 1979, provocadas por cuestiones geopolíticas (no por el agotamiento del hidrocarburo), que elevaron su precio significativamente.

En este nuevo escenario económico, resultó rentable extraer los recursos más caros antes que agotar los más baratos. Así, se desarrollaron métodos para obtener hidrocarburos situados en lugares distintos a la roca almacén. A estos yacimientos que empezaron a explotarse se los denominó no convencionales, porque para extraer de ellos el petróleo y el gas se requerían tecnologías distintas a las consideradas convencionales hasta ese momento.

Hasta entonces, los hidrocarburos se obtenían por simple extracción –con ayuda de bombeo o sin ella– de un reservorio subterráneo en donde se encontraban en estado relativamente puro, con alta concentración y movilidad.

En cambio, las técnicas no convencionales apuntaron a obtener el petróleo y el gas que quedan retenidos en la roca madre.

“La roca madre tiene una granulometría extremadamente fina, y el material muy fino es muy poroso, es decir, tiene mucha capacidad de tener fluidos adentro. Pero también es muy impermeable, o sea, los poros están muy incomunicados. Entonces, cuando uno quiere chupar algo de ahí, no sale nada”, explica el doctor Ernesto Cristallini, investigador del Conicet y director del Laboratorio de Modelado Geológico de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Exactas-UBA).

“Es como el mate con yerba fina. Tiene agua, pero si uno chupa no sale, porque al ser finita los poros están incomunicados”, ilustra, y comenta: “Hace 60 años a ningún geólogo se le pasaba por la cabeza extraer hidrocarburos de la roca madre”.

Pero, tras las crisis de la década de los 70, siguió el progresivo agotamiento de los yacimientos convencionales y, con ello, el desarrollo de tecnologías que permiten aumentar la permeabilidad de la roca madre interconectando los poros para que los hidrocarburos puedan fluir.

“Se hace una perforación y se inyectan miles de litros de agua a muy alta presión para romper la roca madre y generar fracturas que comuniquen esos poros. Entonces, se inyecta arena, que se mete en las fracturas para que no se cierren cuando empieces a sacar el agua para extraer el hidrocarburo”, describe Cristallini.

“Es muy importante que la sociedad sepa que estas cosas no son nuevas. Se ha aprendido muchísimo sobre cómo manejar el agua para no contaminar los niveles donde uno tiene el agua para consumo humano”, señala el geólogo Luis Stinco, profesor del Instituto del Gas y del Petróleo de la UBA y consultor de empresas del área. “Además, la legislación argentina establece un sistema de regulación y las empresas lo cumplen, porque si generan un inconveniente ambiental, eso implica un perjuicio económico gigantesco que va a provocar que no puedan seguir trabajando. Lo que es imposible descartar es que pueda haber un accidente, pero se trata de minimizar los riesgos. Estamos hablando de algo en lo cual las tecnologías aplicadas ya han sido probadas con éxito”, añade.

Existen distintos tipos de yacimientos no convencionales: shale, tight, coal bed methane, entre otros. Esa diferenciación no está definida por las propiedades de los hidrocarburos que contienen, sino por el tipo de roca en el que se encuentra almacenado el gas o el petróleo.

Por ejemplo, los yacimientos de shale gas y shale oil son aquellos que contienen a los hidrocarburos entrampados en la arcilla de la roca madre. Por otra parte, los tight son yacimientos en los cuales el petróleo y el gas están almacenados fuera de la roca madre, pero en reservorios de arenas compactas, con muy poca porosidad y muy baja permeabilidad.

Vaca Muerta
La zona de Vaca Muerta tiene características que la convierten, potencialmente, en una fuente cuantiosa de hidrocarburos.

“En los que más experiencia tiene la Argentina es en los tight. En los shale está aprendiendo”, consigna Stinco.

La motivación para ese aprendizaje fue el descubrimiento, en diciembre de 2010, de yacimientos ricos en shale gas y shale oil en Vaca Muerta, la roca madre más importante de la cuenca neuquina, formada hace millones de años cuando la región del Neuquén estaba sumergida en un gran golfo que bordeaba el océano Pacífico.

Según los expertos, este lugar posee ciertas características particulares que, potencialmente, la convierten en una fuente cuantiosa de hidrocarburos. “Por un lado, ocupa un área muy extensa (unos 36.000 km2, más de un tercio de la superficie de Neuquén) y tiene un espesor considerable. Por otro lado, el contenido de materia orgánica y la maduración de la roca es muy bueno y puede contener mucho hidrocarburo. Además, se encuentra a una profundidad interesante”, informa Cristallini y aclara: “Vaca Muerta está entre los dos mil y tres mil metros de profundidad, lo cual no es tanto a la hora de evaluar los costos de explotación, que aumentan a medida que se va más abajo. Por otra parte, el proceso de Estimulación Hidráulica abarca un diámetro de unos 50 metros de roca, con lo cual, a esas profundidades, estás muy por debajo de aquello que podés contaminar”.

Además, “Vaca Muerta está ubicada geográficamente en un área donde a las empresas les resulta fácil el acceso, porque hay rutas, caminos provinciales y municipales”, añade Stinco. “Vaca Muerta está a punto de caramelo”, concluye Cristallini.

Sitios dulces
La exploración y explotación de yacimientos no convencionales puede efectuarse mediante los clásicos pozos verticales y, también, a través de perforaciones horizontales. Estas últimas, una vez alcanzada la roca madre mediante un pozo vertical, consisten en desplazarse adentro de ella abriéndose camino horizontalmente. Obviamente, esta última opción es mucho más cara.

“Hoy en día, por su gran espesor, la exploración de Vaca Muerta la estamos efectuando netamente a través de pozos verticales”, informa el geólogo Iván Lanusse Noguera, jefe del equipo de exploración de petróleo no convencional de la empresa YPF.

Tras explicar que “en el yacimiento de Loma de la Lata hay un piloto en desarrollo y ya hay pozos no convencionales en producción”, Lanusse Noguera aclara que “todavía estamos en la curva de aprendizaje”.

En ese sentido, explica: “El pozo vertical es el que más datos nos brinda en cuanto a los perfiles estratigráficos para poder delinear la exploración, es decir, definir en qué lugares de la cuenca ir poniendo los pozos y determinar la calidad de la roca y el tipo de fluido que se puede recuperar”.

Según el especialista, el objetivo es reducir los tiempos de aprendizaje y descubrir las zonas más productivas (sweet spots o “sitios dulces”) para iniciar la producción a gran escala. “Para ello, estamos perforando cientos y cientos de pozos al año”, revela.

Los expertos aseguran que Vaca Muerta podría asegurar el autoabastecimiento energético de la Argentina en pocos años. Si bien nadie quiere arriesgar pronósticos en cuanto a los plazos que demandará esa meta, todos coinciden en que las perspectivas son alentadoras.

Expertos

Experto afirmó que no se afectarán las reservas de agua potable por Vaca Muerta

18 Ago , 2013
Ricardo de Dicco - Director de Clicet.  

Las rocas generadoras de gas de esquisto (shale gas) y petróleo de esquisto (shale oil) se encuentran mayoritariamente en nuestro país entre los 2500 y los 4500 metros de profundidad, y en el caso de la formación Vaca Muerta, a más de 2800 metros.

Los acuíferos de agua potable se ubican a menos de 300 metros de la superficie. La estimulación hidráulica se emplea para triturar estas rocas generadoras, y demanda entre 2 y 5 días de la inyección a muy alta presión de fluidos (95 por ciento de agua, 4,51 de arenas especiales y 0,49 de aditivos químicos de aplicaciones comerciales y hogareñas) para producir artificialmente fisuras que faciliten la extracción de esos hidrocarburos.

No existe forma física para que dichos hidrocarburos puedan migrar hacia arriba y alcanzar los acuíferos, porque entre éstos y la roca generadora existen numerosas capas sedimentarias impermeables que actúan como aislantes naturales, y fundamentalmente porque la perforación de los pozos se realiza combinando un encamisado de acero protector con fraguado de cemento.

Los fluidos empleados en estas instalaciones luego son almacenados en tanques de acero para su tratamiento y reciclado, siendo recuperado incluso alrededor del 30 por ciento del agua de producción inyectada, para su posterior tratamiento o confinamiento o para ser empleada nuevamente en yacimientos.

Los volúmenes de agua requeridos tampoco vaciarán los acuíferos, porque su consumo representa menos del 0,1 por ciento del caudal mínimo anual total de los ríos de Neuquén, así como tampoco las vibraciones producidas por la estimulación hidráulica de la roca generadora de hidrocarburos puede provocar eventos sísmicos que resulten en emergencias o desastres (como los de origen natural) porque las mismas son 100.000 veces inferiores a la percepción humana.

Tampoco existen registros ni tampoco documentos científicos que hayan establecido un vínculo entre el mencionado método de extracción no convencional con eventos sísmicos.

Expertos

La estimulación hidráulica no genera más peligro que las técnicas tradicionales

18 Jul , 2013
Ángel Cámara - Decano del Colegio de Ingenieros de Minas del Centro.  

La estimulación hidráulica está en boca de todos. Su utilización para la obtención de gas no convencional ha levantado expectativas, pero también dudas que han llevado a algunos colectivos a convertirse en oposición y solicitar su prohibición.

Las sociedades modernas dependen de los hallazgos científicos y de la aplicación de nuevos conocimientos mediante la tecnología para seguir avanzando. Por eso, expertos y técnicos debemos participar en el actual debate energético, desde el rigor y la imparcialidad, para ofrecer claridad y respuestas a los ciudadanos y elementos de juicio a las Administraciones que son quienes, finalmente, han de tomar la decisión más conveniente a la sociedad.

En España, un primer paso ha sido la elaboración, por parte del Consejo Superior Colegios de Ingenieros de Minas, del informe Gas No Convencional, una oportunidad de futuro, con la participación de universidades, sindicatos, administraciones públicas, empresas y organizaciones empresariales, comprometidos con la sustentabilidad del abastecimiento energético y la protección del medio ambiente.

Como codirector de dicho informe puedo asegurar que el proceso de elaboración desde perfiles y visiones tan diferentes no fue tarea fácil. Pero sabíamos que era necesario para obtener un documento de referencia (que no el único). Hoy, los ciudadanos disponen de un estudio que profundiza en todos los aspectos de la fracturación hidráulica, desde el consumo de agua y uso de aditivos químicos hasta la generación de sismos asociada o la utilización del suelo.

La técnica no es un peligro pero, como en cualquier industria, tenemos que asegurar que se aplica de una forma correcta. Dicho de otro modo, los ciudadanos no deberían preocuparse por una técnica cuyos riesgos son gestionables, sino estar expectantes de que los operadores cumplan la normativa y apliquen las mejores prácticas que los obligan a proceder con las máximas garantías de seguridad.

Tomemos, por ejemplo, la hipotética contaminación de los acuíferos. ¿Qué precauciones debemos tomar desde que se empieza a construir un pozo? Son varias, entre ellas, el uso de una triple protección de un acero especial con cemento interanular que hace totalmente imposible que exista un contacto entre el fluido de fracturación o el gas metano y los acuíferos.

Son también numerosas las críticas sobre el uso de agua. Se dice que se emplean enormes cantidades para fracturar un pozo, pero hay que saber que esa es una operación que dura unas cuatro horas y se hace normalmente una sola vez, y para ella se utiliza la misma cantidad de agua que la necesaria para regar un campo de golf durante dos o tres semanas.

En comparación, la energía generada con gas no convencional precisa de una décima parte del agua necesaria para producir la misma cantidad partiendo del carbón. Además, el agua se reutiliza. Una vez depurada, los residuos deben ser gestionados. Lo que, de nuevo, no significa que sean peligrosos si se cumple estrictamente la legislación.

Presentar los riesgos asociados con la fracturación hidráulica como un mal irreversible o una fatalidad está totalmente injustificado. Los ingenieros tenemos tres máximas para determinar la viabilidad de cualquier proyecto: capacidad técnica existente, viabilidad económica y sostenibilidad ambiental. La existencia de los tres es un requisito imprescindible para el éxito de cualquier proyecto. Sin excepción, y por muy atractivo que el potencial de un recurso como el gas no convencional pueda parecer.

Tras reflexivos debates técnicos, sin juicios a priori, inspirados por el rigor y el conocimiento, los expertos y partes integrantes del grupo de trabajo sobre la fracturación hidráulica del Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas hemos concluido que, con la tecnología y los controles adecuados, la industria de la extracción del gas no convencional tiene un riesgo similar a cualquier otra industria extractiva o transformadora.

Los proyectos en marcha representan una oportunidad para explorar nuestro territorio y, eventualmente, confirmar las estimaciones de recursos que hoy día situamos en torno a los 39 años del actual consumo en España. Por tanto, recorramos este camino con decisión y con las máximas garantías de seguridad.

Expertos

Especialista española en geología manifiesta que los riesgos de la fractura son un “mito”

22 Jun , 2013
Shale Seguro  

Entrevista a Dra. Yolanda Sánchez Moya, licenciada en Ciencias Geológicas por la Universidad Complutense de Madrid (1986) donde también realizó su Tesis Doctoral (1991). Con posterioridad, amplió estudios en el Instituto Francés del Petróleo de París (Francia) y en el Instituto Español de Oceanografía. Su investigación ha estado ligada a las líneas de Análisis de Cuencas, y Paleoclimatología y Cambio Global que se desarrollan en el Departamento de Estratigrafía y en el CSIC.

¿Tiene usted una opinión formada sobre los proyectos de exploración y, particularmente, el uso de la técnica de Estimulación Hidráulica?
Conozco la técnica como parte de la terminación y estimulación de pozos de extracción de hidrocarburos desde hace muchos años. Con el perfeccionamiento de los sistemas de perforación se han abierto nuevas posibilidades de aplicación. El desarrollo espectacular de las técnicas de perforación horizontal y la aplicación de la fracturación hidráulica, así como el éxito obtenido en las formaciones Marcellus y Barnett Shale en los EE.UU., llegó rápidamente a la literatura especializada. La reciente reactivación de la exploración en España, centrando parte de los objetivos en posibles desarrollos de “shale” o “tight gas” nos han acercado aún más a este tipo de procesos industriales.

¿Es una técnica que conlleva riesgos?
Negarlo sería irresponsable. No conozco ninguna actividad de este tipo, ninguna, que no conlleve un riesgo asociado. El riesgo cero no existe, es un mito. Pero sí existe el riesgo asumible y las técnicas de gestión del mismo. Otro debate es determinar qué considera la Sociedad riesgo asumible, cuál es el coste-beneficio del mismo y a qué estamos dispuestos cada uno de nosotros para alcanzar esa meta. Los riesgos de la Estimulación Hidráulica son bien conocidos, pero pueden y deben ser gestionados de manera eficiente y eficaz. La investigación e implementación de nuevas y mejores herramientas, materiales, procesos de actuación, y las buenas prácticas en materia de seguridad y medioambiente, junto con un sistema regulatorio adecuado, deben prevenir, minimizar y mitigar cualquier posible peligro ligado a la fracturación hidráulica, incluso evitarlo totalmente.

¿De qué riesgos concretos hablamos y cómo se gestionan?
Después de décadas de utilización de las técnicas de la Estimulación Hidráulica, los riesgos que se le atribuyen como el consumo excesivo de agua, la contaminación de los acuíferos por los productos utilizados en el fluido de fracturación, las fugas de fluidos, el tratamiento y evacuación de las aguas de retorno y la posible radiactividad de las mismas, la sismicidad inducida, la emisión y/o fuga de metano, son bien conocidos. Este conocimiento permite determinar cuáles son las pautas de seguridad medioambiental con las que deben realizarse estas actividades. La gestión de los posibles riesgos debe abarcar desde las etapas iniciales del proceso, hasta su finalización, incluyendo la etapa de abandono de los pozos y de las instalaciones. El número de pozos perforados, más de 45.000 en EE.UU., y de operaciones de Estimulación Hidráulica de las que se citan cifras aproximadas de más de 1.000.000 en todo el mundo, permiten conocer los inconvenientes de la técnica y, en general, cabe decir que los riegos son perfectamente asumibles si se emplean las prácticas y los controles adecuados.

¿Cree que se justifica una moratoria al empleo de esta técnica, como la impuesta por Francia?
La estimulación hidráulica se ha prohibido en algunos países y recientemente, en nuestro ámbito, en algunas Comunidades Autónomas. Las prohibiciones se fundamentan en las incertidumbres acerca de los riesgos que la técnica conlleva para la salud humana y el medio ambiente y se apoyan en el Principio de Precaución (artículo 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea) que “pretende garantizar un elevado nivel de protección del medio ambiente mediante tomas de decisión preventivas en caso de riesgo”. Según la Comisión, puede invocarse este principio cuando un fenómeno, un producto o un proceso, puede tener efectos potencialmente peligrosos, identificados por una evaluación científica y objetiva, si dicha evaluación no permite determinar el riesgo con suficiente certeza.

¿En qué casos se invoca?
El peligro es aplicar este principio de precaución con escasa o nula justificación como está ocurriendo en muchos casos. En el caso español no se ha producido la evaluación científica completa y rigurosa exigida. Simplemente se aplica como un “principio de prohibición” ante la sospecha de un hipotético daño. Investigar, comprender, implementar de forma correcta la técnica, la gestión del riesgo y la aplicación del principio de proporcionalidad teniendo en cuenta los posibles riesgos a corto y a largo plazo de la estimulación hidráulica, debe ser la garantía exigible para su aplicación.

¿Por qué cree que la técnica ha despertado tanto interés o preocupación en algunos casos?
Son múltiples las razones. Entre las principales hay que destacar la falta de convivencia de la población con este tipo de industria. En nuestro país casi no existen explotaciones de hidrocarburos “on-shore”. Una excepción es el campo de Ayoluengo (Burgos) en funcionamiento desde los años 1960 y cuya actividad continua de forma residual. El nivel medio de conocimiento de cómo se perfora y explota un campo es casi inexistente. Y lo que no se conoce, instintivamente se teme. Para muchos ciudadanos, las primeras informaciones sobre el tema proceden de fuentes poco rigurosas o interesadas. Son inexactas o con un fuerte sesgo ideológico. En muchos casos el conocimiento sobre el “fracking” procede de la película Gasland o de vídeos virales similares. Con este tipo de malas informaciones, es comprensible que los vecinos de las zonas donde se puede aplicar la Estimulación Hidráulica se muestren reticentes.

¿Qué parte de responsabilidad tienen las empresas?
En muchos casos, la mala política anterior de comunicación de las compañías operadoras, unida a la falta de transparencia, ha conducido a una situación de rechazo social. Un ejemplo ha sido la resistencia inicial en los Estados Unidos a facilitar la lista exacta de los aditivos químicos introducidos en los fluidos de perforación. Aunque esto ahora ha cambiado puesto que desde 2012 todos los ingredientes químicos y los volúmenes de agua utilizados en la festimulación hidráulica son públicos a través de la iniciativa FracFocus. Por otro lado, en Europa, los aditivos han sido siempre declarados y se dispone de un reglamento, el código REACH, que obliga a las empresas que fabrican e importan sustancias y preparados químicos a evaluar los riesgos derivados de su utilización y a adoptar las medidas necesarias para gestionar cualquier riesgo identificado. La información incluida en el registro es pública.

¿Cuál es el papel que los científicos deberían jugar en este debate?
La comunidad científica debe proporcionar las bases teóricas y técnicas para el debate y para que la Sociedad decida en base a este conocimiento si acepta o no aplicar la fractura hidráulica y en qué condiciones. El papel del científico es investigar, dar e interpretar datos, formular hipótesis, evaluar los resultados y reevaluar de acuerdo con la evolución de los conocimientos científicos. Y sobre todo, suministrar información precisa, completa, veraz y objetiva a aquellos que deben tomar las decisiones: los políticos. Sin información cierta y de calidad, cualquier decisión será incorrecta o incluso errónea. La transferencia de conocimientos a la Sociedad en general, es, en este caso, claramente mejorable. Sin duda los científicos tienen opinión y pueden y deben expresarla, siempre y cuando quede perfectamente claro, cuándo actúan con total independencia y cuándo asesoran a empresas implicadas en procesos industriales y con intereses económicos, por otra parte perfectamente lícitos.

¿Sienten que los ciudadanos o los políticos les escuchan?
La comunidad científica se siente en numerosas ocasiones incomprendida y frustrada por la incapacidad de ser escuchada. Puede que el lenguaje, con frecuencia críptico de la ciencia, lo cerrado de determinados foros y la falta de inmediatez en la aplicación práctica de muchas de nuestras investigaciones, nos aleje a veces de la Sociedad. Sin embargo, cada vez más, dependemos todos de los hallazgos científicos y de la aplicación de nuevos conocimientos mediante las tecnologías adecuadas. La opinión pública sólo parece movilizase cuando la investigación o los nuevos descubrimientos plantean dudas. En muchos casos la información que recibe el ciudadano es abundante pero de pésima o nula calidad. Se produce así un curioso efecto por el cual el ciudadano, sea cuál sea su formación, se siente capacitado para opinar sobre ciencia. El caso de la Estimulación Hidráulica, es sin duda, un caso típico de falta de información científica rigurosa e independiente.

¿Cuál sería, en su opinión, una posible solución para acercar a los ciudadanos a la ciencia?
Necesitamos una nueva forma de transmisión de la ciencia para conectar más y mejor con la Sociedad y con sus necesidades. También medios de comunicación más veraces, rigurosos y sin sesgo ideológico a la hora de difundir la ciencia de cualquier tipo, nuevos políticos que escuchen más el clamor social y ciudadanos mejor formados y más críticos con la información que reciben.

¿Y, en concreto, para mejorar la información sobre la Estimulación Hidráulica?
Cabe pedir a nuestros políticos que escuchen de forma objetiva todas las voces y que procuren un marco regulador específico que ofrezca al ciudadano garantías de cumplimiento en seguridad y materia medioambiental. Pero también es imprescindible que la legislación ofrezca a las compañías operadoras un marco jurídico que les permita abordar sus inversiones con total garantía. En nuestro País es paradigmática la situación de la energía fotovoltaica, a punto de quiebra por falta de la seguridad jurídica prometida. Desde la comunidad científica debemos recordar que las decisiones deben basarse en cifras, datos y hechos, en lugar de creencias, sentimentalismos, emotividad o conveniencias de otro tipo. El bienestar y el crecimiento social, traducido en oportunidades de desarrollo sostenible, no es incompatible con la estimulación hidráulica practicada con las suficientes garantías de seguridad medioambiental.

¿Es normal que existan datos o estudios científicos dispares?
Sí, es parte de la ciencia y más de ciencias de la tierra como la Geología. El subsuelo es heterogéneo, ningún punto es exactamente igual a otro y se va a comportar físicamente de forma diferente a otros puntos, aunque en principio parezcan análogos. Profundidad, litología, composición y cantidad de fluidos, presión, temperatura, historia geológica, edad y otros parámetros varían de pozo a pozo. La respuesta nunca puede ser igual. Cuanta mayor y más diversa sea la información disponible, mejor será la gestión de los posibles riesgos de la técnica y de su aplicación. El peligro en ciencia no son los datos dispares, sino la interpretación sesgada de los mismos, el apriorismo, o la falta de objetividad en las conclusiones.

¿Qué le recomendaría a una persona que quisiera informarse sobre el “shale gas” o la Estimulación Hidráulica?
Que busque y contraste diferentes opiniones y fuentes de información rigurosas. En el caso de estas últimas que analice de donde proceden los datos y si estos corresponden a datos reales o han sido manipulados o sacados de contexto. Que analice qué o quiénes están detrás de esas informaciones, cuáles son sus interés y si estos son declarados de forma transparente o se ocultan tras modas o falsos intereses. Y que forme su opinión tras una buena información y reflexión. En un mundo globalizado la información está al alcance de todos. En el caso español, también le diría que tenga en cuenta cuál es la situación de nuestra balanza de energía primaria, que busque información fidedigna – hay abundante – sobre nuestra dependencia del exterior y sobre el desequilibrio de nuestra balanza energética. Que se plantee cuáles son las posibles soluciones y alternativas reales que existen actualmente y que luego decida su postura personal.

¿Por último, ¿qué pueden aportar los proyectos de exploración en marcha?
El conocimiento es el primer requisito de la riqueza, el bienestar y la preservación del medioambiente para cualquier sociedad. Negarse a conocer el subsuelo, cerrar la vía a la exploración del mismo es renunciar, no sólo a los hidrocarburos, también a otros recursos valiosos. De la mano de este tipo de exploración va un mayor y mejor conocimiento de los acuíferos, de su gestión y de otros recursos energéticos como, por ejemplo, la geotermia, cuya exploración es inviable desde un punto de vista económico si no va unida a la exploración del subsuelo para hidrocarburos. No cerremos la puerta a la investigación y al conocimiento, exploremos, investiguemos nuestro subsuelo y decidamos después, en función de los datos y considerando el coste-beneficio qué postura adoptar frente a la Estimulación Hidráulica.